Es inevitable salir del cine con una sensación de desesperanza después de ver esta película.La problemática de la educación en nuestros días se analiza en esta película desde varios puntos de vista.
En primer lugar nos muestra un alumnado carente de motivación, asilvestrado y sin ningún tipo de interés hacia nada en general que suponga salir de su propio ego.Por otro lado, está el profesorado víctima en primera persona de esta realidad y títere dependiente de unas cambiantes legislaciones educativas que piensan en el alumno como un producto y no como una persona. Lo que parece que ningún legislador educativo ha entendido todavía es que, antes de pretender enseñar ningún contenido,hay que tener un clima adecuado de aprendizaje en el que, ante todo, impere el respeto por el otro ya sea compañero o profesor.
La película nos muestra la realidad de ambos, alumnado y profesorado, sus sentimientos, sus traumas, sus desgracias.
La interpretación de Adrien Brodi es excelente pero, para mi gusto y después de conocer la problemática personal de su personaje,me parece demasiado héroe aunque, a la vez, me gusta pensar que haya profesionales como él.
Reflexionar sobre la realidad educativa y no cerrar los ojos ante lo que ocurre siempre es bueno y necesario.Ver esta película también.
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