Thriller de espionaje en el que John Madden nos sumerge en una misión compleja a la que se le van añadiendo dificultades y contratiempos. Las interpretaciones son buenas y la historia engancha.
Menos convincente resulta la caracterización, treinta años después, de uno de los protagonistas. Cuesta creer que sea él.
El final, por fin cerrado, y a la vez abierto, deja una sensación extraña que se mueve entre la justicia y la desolación.
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