Esta película te permite pasar un buen rato en el cine y echarte unas risas lo que
se agradece bastante.
La química entre los dos protagonista (François Cluzet y Omar Sy) es muy buena y consigue hacer creíble su relación de amistad.
Las diferencias sociales y culturales entre los dos personajes enriquecen mucho esta relación de amistad que se nutre, básicamente, de sacar de la rutina a Philippe y hacerle disfrutar del día a día, en la medida de sus posibilidades.(Todo esto teniendo en cuenta que esta forrado hecho que ayuda bastante para la causa).
El resto de personajes quedan bastante en segundo plano y, a mi parecer,contribuyen a crear un ambiente en el que todo problema que se plantea se soluciona y se crea un mundo demasiado perfecto y poco realista. En esta película todo sale demasiado bien. Pero, si conseguimos obviar este detalle, pasaremos un rato muy entretenido.